31 DE JULIO · JESÚS NUESTRO EJEMPLO

El Señor Jesús tuvo tres etapas en su ministerio, primero desde su nacimiento a los 30 años fue enfocado a la familia, de los 30 a los 33 años y medio fue enfocado en la parte ministerial que culminó con su muerte y resurrección dando redención a la humanidad. Cuando ascendió al cielo entró en su tercera faceta, el ministerio de la intercesión desde ahí lleva dos mil años como intercesor por cada uno de nosotros; y algunos piensan que el ministerio de la intercesión no es tan importante cuando el Señor todo lo que hizo fue para convertirse en un ferviente intercesor.

Con respecto al ministerio del Señor Jesús, El escritor a los hebreos dijo: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí”. (Hebreos 10:5-7).

Debemos ser conscientes de que estamos en una guerra contra las fuerzas invisibles de maldad, estamos luchando a favor de nuestras ciudades y de nuestra nación; es por tal motivo que necesitamos entender que la intercesión es la base fundamental en esta guerra espiritual. En la antigüedad cuando los judíos fueron oprimidos por los egipcios, Dios levantó a Moisés para liberar a todos los hebreos de la opresión del Faraón. Y la fuente de la liberación, sería a través de la pascua. donde cada hombre padre de familia debería asumir su responsabilidad de proteger a su familia como intercesores.

“Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana”. (Éxodo 12:21-22).

También el Señor Jesús enseñó: “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.” (Lucas 11:21-23).

Con esto el Señor dejó muy claro de que no debe haber un punto neutral o estamos en el ejército de Dios o estamos en contra de él por eso en esta guerra espiritual es importante que nosotros sepamos contra quien estamos luchando. Sabemos que el enemigo esclavizar las vidas, pero el otro más fuerte es Jesús que lo despojó de toda su autoridad y lo destruyó en la cruz del calvario.