4 DE DICIEMBRE · JESÚS EL CONQUISTADOR

uando un general romano obtenía una victoria, el Senado se reunía y aprobaba como ley el honrarlo. Se le asignaba una carroza jalada por un caballo blanco, el general iba en ella y el pueblo salía a aplaudirle, todos proclamaban vítores y ovaciones a ese hombre por el triunfo obtenido. Detrás del general iban encadenados aquellos que él había logrado tomar cautivos.

También estaban los animales que había cazado; quizás ese general había logrado atrapar alguna bestia salvaje, un oso, un león, un tigre, que exhibía ante el pueblo porque era señal de su victoria. Pablo dijo que Jesús despojó a los principados y potestades y los exhibió públicamente triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15). Jesús despojó a aquellos poderes demoníacos que oprimían al ser humano con toda clase de vicios, pecados y deseos impuros. El Señor les quitó todo el poder, los encadenó y los exhibió como su gran triunfo en la Cruz del Calvario. Pablo dijo: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

Esto quiere decir que usted no está en la muchedumbre aplaudiendo al general victorioso, sino significa que usted va en la carroza donde va su general llamado Jesús. El triunfo es la proclamación de la gratitud por haber derrotado al enemigo, es la expresión de júbilo por la victoria después de ganar la batalla. Jesús en la cruz canceló la ley de Moisés como requisito para obtener Justicia con Dios, mientras eso fuera requisito cada vez que desobedeciéramos, aún el punto más pequeño de la ley de Moisés éramos culpables delante de Dios. Pero cuando la ley fue quitada como requisito para obtener justicia Entonces se nos dio la oportunidad de vivir sin culpa. “porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4). “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” Colosenses 2:15.

Note, lo que es un triunfo; es la celebración de una victoria que ya ha sido ganada, Jesús a través de su muerte en la cruz demostró a todo el universo su Victoria sobre todo el reino satánico. Sin embargo Jesús no ganó esa Victoria para sí mismo, él no la necesitaba, él la ganó para nosotros y ese es el propósito de Dios que esa Victoria se cumpla y se demuestre a través de nosotros. Después de su resurrección Jesús dijo a sus discípulos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. (Mateo 28:18-19).