1 DE JUNIO · JESÚS EL VERBO DE DIOS

El libro de Génesis empieza diciendo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Génesis 1:1-3

Cuando la Palabra y el Espíritu de Dios se juntaron fue que vino toda la obra de la creación, siempre los dos trabajan en equipo; de igual manera cuando nosotros permitimos que la palabra y el Espíritu de Dios vengan a nuestras vidas algo tiene que ocurrir dentro de nosotros, tiene que haber un cambio rotundo, no podemos decir, me quedo con la palabra pero ignoro al Espíritu Santo, o me quedo con el Espíritu Santo pero ignoro la palabra. Necesitamos de ambos y Juan presenta a Jesús como el Verbo de Dios que ha estado desde el principio; quien acepto la voluntad del Padre de hacerse hombre y por obra del Espíritu Santo, fue engendrado en el vientre de la virgen María, la cual recibió la visita del arcángel Gabriel quien le dijo:

“¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres… Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. (Lucas 1:28-35). “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. (Lucas 1:38).

El apóstol Juan dijo: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. (Juan 1:14). El escritor a los Hebreos complementa diciendo: “Dios en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”. (Hebreos 1:2-4).

Apreciado amigo, aceptar a Jesús en el corazón, es asegurar su destino eterno, pues esta permitiendo que el creador de todo el universo y el que dio su vida por nuestra redención, venga a ser su Señor y salvador.