14 DE SEPTIEMBRE · JESÚS EL DADOR DE VIDA

“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. (Juan 11:21). Aunque Marta había visto muchos milagros extraordinarios; pensó que lo de su hermano que había muerto, eso ya era algo irreversible. Por la manera en que ella recibió al Señor, lo manifestó. La familia de Lázaro estaba muy consternada por todo lo que le había sucedido, pues ya llevaba cuatro días de muerto cuando Jesús llegó hasta su tumba y mandó quitar la piedra. Marta, la hermana de Lázaro, estaba asombrada porque esto que estaba haciendo Jesús no era algo usual, y le dijo: «Señor, hiede ya, porque es de cuatro días» (Juan 11:39).

Jesús sabía muy bien lo que estaba haciendo. Les estaba dando, no solamente a esta familia sino a todos Nosotros, una gran lección: Que cuando tenemos una buena relación Con el Verbo de Dios, la misma palabra dará vida a aquellas cosas Que hayan muerto. Y la respuesta que le dio fue: «¿No te he dicho Que si crees, verás la gloria de Dios?»(vs. 40). Jesús no entró en un Período prolongado de oración, Él simplemente agradeció al Padre Por haberle escuchado. Luego clamó a gran voz: «¡Lázaro, ven fuera!» (vs. 43).

¿Por qué Dios permite que ciertas cosas sucedan en nuestras vidas? Creo que la respuesta siempre va a ser la misma: para ayudarnos a crecer en la fe, y para manifestar su poder. El ver la gloria de Dios está relacionado con la clase de fe que nosotros tengamos. Jesús pudo haber sanado a Lázaro días atrás, pero el impacto de esta sanidad habría pasado prácticamente desapercibido. El Señor permitió que las hermanas de Lázaro hubiesen perdido toda esperanza de volverlo ha ver a lo menos en esta vida. Porque ellas tenías la certeza de que lo volverían a ver en la resurrección de los muertos. Pero la enseñanza que el Señor le quiere dar, no solamente a ellas, sino también a cada uno de sus discípulos:

  • Los milagros se conquistan en el lugar secreto. Cuando dijo: Padre te doy gracias, porque siempre me oyes. Se refería a que en su tiempo de oración Él ya había intercedido por el milagro de la resurrección.
  • Discernimos lo que va a suceder. Jesús no llegó con la expectativa de ver que acontecería; Él sabía de antemano todo lo que pasaría. Tu hermano resucitará.
  • Damos la palabra de autoridad. En la lógica, todo lo que Jesús estaba haciendo, no tenía sentido; pues su cuerpo ya había entrado en descomposición; por tal motivo sus hermanas ya se habían resignado volverle a ver en el futuro.

¿Por qué la palabra de Jesús tiene tanto poder? Porque es la misma palabra activa de Dios, cuando Dios dijo: sea la luz, el Espíritu de Dios tomó esa palabra y ejecutó todo aquello que el verbo de Dios había expresado. Ahora debemos entender que Jesús es el mismo verbo de Dios, pero manifestado en forma humana; y cada palabra que sale de sus labios, es tomada por el Espíritu Santo y ejecutada.