JULIO 19 · INVERTIR EN LOS DISCÍPULOS

El Señor ha sido el mejor estratega, para hacer que su obra ministerial permaneciera por toda la eternidad. Él nunca invirtió su tiempo en vano en ninguna persona, pues aquellas que él escogido; Él mismo se encargo de ubicarlas en lugares estratégicos donde ellos pudieran dar fruto abundante.

Por lo general a quien él llamaba para que lo siguiera, lo hacían y casi todos le seguían. Y digo casi todos, porque al joven rico, Jesús le dijo: “vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. (Mt. 19:21,22)

En el trabajo que se lleva a cabo con un equipo de doce, el líder habla e instruye a sus discípulos no solo con palabras sino por medio de su vida, su ejemplo y humildad. Ellos saben cuando el líder habla con transparencia o cuando lo hace por una obligación.

Jesús se esforzó para que los doce aprendieran algo diferente; para que pudieran hacer la obra de Dios y que aprendieran a moverse en lo sobrenatural, pues esta es la única manera como podrían traer el reino de Dios a esta tierra, por medio de señales y prodigios extraordinarios que llevarían a las personas a creer en sus palabras.

¿Por qué el Señor invirtió tanto en sus doce discípulos?

Jesús sabía que el día que Él partiera de este mundo quedarían doce líderes que darían grandes dividendos para el Reino de los Cielos.

De igual manera cada persona que haya sido llamada al liderazgo debe aprender a invertir en aquellos a quienes el Señor ha puesto bajo su autoridad ministerial. Y el día que usted ya no esté y ellos tengan que enfrentarse a un gran desafío podrán hacerlo porque toda la riqueza espiritual que usted depositó en ellos, les permitirá superar cualquier obstáculo. Ellos estarán bebiendo de su espíritu, de su carácter, sus discípulos estarán bebiendo de su vida para luego reproducirse en otros; estarán listos para asumir cualquier responsabilidad que se les delegue.

Todo lo que hizo Jesús en la vida de Sus doce tuvo un gran impacto. 

El Apóstol Pablo expresó: “Sed imitador de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor 11:1). Debemos entender que el primer contacto que tienen aquellos que son nuestros discípulos, no es con el Señor, sino con nosotros, Por tal motivo nuestro testimonio será lo que los afirmara.