23 DE MARZO · IMAGEN RESTAURADA

¿Cuál es tu reacción cuando te ves en el espejo? ¿Te emociona ser como eres o buscas compararte con otras personas? Si tu respuesta es afirmativa a esta última pregunta, el desafío que tienes es entender que Dios te ha creado como un ser único y especial, con dones y cualidades que debes descubrir y desarrollar a lo largo de tu vida.

¿Te imaginas estar en el cuerpo de la persona con la que te has estado comparando? Estoy segura que te llevarías una gran sorpresa porque, además de todo lo bueno que hay en él o ella, también tiene sus propios problemas no resueltos, sus luchas, sus momentos desagradables, sus complejos y lo más asombroso de todo es que también se compara con otras personas. ¿Parece un círculo vicioso, verdad?

Entonces… ¿Por qué tus pensamientos son de querer ser como otros, si Dios te ha hecho singular?

Esos pensamientos sólo te roba tiempo, energía, enfoque y el gozo de vivir en armonía por tratar de ser lo que no eres. No estás aquí para impresionar a nadie, no tienes que comprobar cuán bueno eres o no, Él ha puesto en ti todo lo que necesitas para tener éxito en lo que emprendas.

Ya no pienses que otras personas son mejores que tú, porque al hacerlo llegas a desvalorizar su obra maestra, a rechazar su creación e insinuar que Dios no es perfecto y que no te ama, cuando la Biblia dice en Jeremías 31:3 (LBLA) “Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia.”

¡Piénsalo! Y decide dejar de pensar que no eres bueno esto no te permite correr tu propia carrera y sólo te limita al momento de alcanzar tus propósitos; porque cuando aceptes los pensamientos de Dios no sólo empezarás a disfrutar tu vida, sino también comenzarás a ver cómo sus dones y talentos van desarrollándose en ti.