28 DE DICIEMBRE · HIJO Y TAMBIÉN HEREDERO

Nunca antes los gobiernos de la tierra, y en especial las potencias mundiales, se habían preocupado por la crisis que está afrontando nuestro planeta, buscan de una manera desesperada cómo detener el avance del calentamiento global; viendo cómo proteger la flora y la fauna. Pero esa no es la necesidad primordial, pues la tierra ha sido contaminada por la injusticia y el pecado del hombre y toda la creación está esperando una cosa, que los cristianos salgan de su encierro, de sus cuatro paredes donde se han quedado a cantar sus himnos y que se manifiesten en un mundo que se desintegra.

Es interesante la manera en como el Apóstol Pablo expresa el sentir de la creación cuando dice: “El deseo ardiente”. Desesperadamente la creación le pide a aquellos que han nacido de nuevo y que conocieron el poder de la cruz que dejen de lado todo conformismo y que salgan por las calles de sus ciudades a causar un gran impacto. Quizás ni usted mismo alcanza a comprender lo que Dios puede llegar a hacer cuando usted comparte su vivencia con Jesús con otras personas. Continuamente recibo testimonio de personas que con una sola palabra que les compartí en un momento de incertidumbre, Dios la usó para darles liberación y abriendo un camino de esperanza. Para poder impactar nuestras ciudades debemos tener en cuenta los siguientes principios que expone el Apóstol Pablo, usted debe tener la certeza que: Es guiado por el Espíritu Santo (Romanos 8:14).

Es importante que cada creyente se esfuerce por crecer en su relación con el Espíritu de Dios y sabemos que lo hemos logrado, cuando lo tenemos a Él en cuenta en cada decisión que debamos tomar. Es libre del espíritu de esclavitud y del temor (Romanos 8:15). La estrategia del adversario para impedir que los hijos de Dios cumplan su propósito, es atarlos con pensamientos y deseos incorrectos, él sabe que si los logra seducir con algún pecado, los habrá neutralizado y quedarán impedidos para hacerle frente. Usted podrá notar que el temor va muy ligado a la esclavitud y creo que nunca antes la mente de los creyentes había sido tan atormentada por el temor y la culpabilidad como ahora. Tiene en su espíritu el testimonio del Espíritu Santo que le confirma que es un hijo de Dios (Romanos 8:16).

Aunque el adversario trata de poner en las mentes cuadros de fracaso y también usa circunstancias negativas para bajar la autoestima, no obstante dentro de nosotros hay una voz que nos habla con tanta suavidad y ternura, diciéndonos: “no temas tú eres mi hijo y Yo vivo dentro de ti”. Es heredero de Dios y coheredero con Cristo (Romanos 8:17).

Siempre tenemos la tendencia a pensar que la herencia la disfrutaremos no en esta vida sino en el reino celestial, más debemos recordar que por causa de la sangre de Jesús tenemos acceso a las riquezas terrenales y celestiales.