27 DE NOVIEMBRE · HACIENDO EQUIPO CON EL ESPÍRITU SANTO

Debemos entender que el Espíritu Santo, es lo más íntimo de Dios, Pablo dijo: “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”. (1 Corintios 2:11-12).

Cuando el Señor Jesús empezó su ministerio a la edad de los treinta años, lo hizo bajando a las aguas del bautismo y cuando subió del agua; los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. (Mateo 3:16-17). Juan el Bautista reconoció a Jesús como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29).

Al empezar su ministerio el Señor Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca”. (Lucas 4:18-22)

Es importante comprender que todos los recursos de Dios son administrados por el Espíritu Santo; y todo lo que nosotros necesitemos dentro del ministerio, Él lo posee. Por tal motivo, nuestra relación con el Espíritu debe ser excelente. Hacer la obra de Dios es algo sobrenatural, y lo que es imposible con medios humanos, o por nuestra lógica, es posible con su ayuda. Antes de venir el Señor Jesús a este mundo, la gente conoció el ministerio de Dios Padre.

Cuando el Señor Jesús estuvo en esta tierra, el mundo fue impactado por Su obra redentora. Pero, después de que Jesús ascendió a los cielos, el Espíritu Santo se constituyó en el único representante, tanto del Padre como del Hijo, y por ello, es el único que decide a quién le otorga los recursos que sus siervos necesitan.

Esta es la razón por la cual nuestra relación con Él debe ser excelente. Todo el ministerio que Jesús desarrolló lo hizo en el poder del Espíritu Santo, Jesús dijo: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros”. Lucas 11:20.