24 DE AGOSTO · HACIENDO DISCÍPULOS

El milagro de la reproducción es sencillo. Si alguien se pone a pensar cómo hacer para evangelizar el mundo entero, posiblemente nunca logre ganar ni a su propia familia. Felipe lo entendió desde el primer momento, por eso invitó a Natanael a que se uniera al equipo; así es como se lleva a cabo la reproducción uno invita a una persona, luego a otra y a otra hasta que el equipo queda conformado. La reproducción es como tener familia; nadie piensa en ser abuelo si no está casado, primero tiene que casarse para disfrutar de unos hijos, con el tiempo estos le darán los nietos.

En la reproducción ministerial es similar, primero se debe amar las almas. La mejor manera de ayudar a los que están perdidos y se mantienen lejos de la salvación, es que primero usted esté seguro de que es salvo, no trate de impresionar a Dios al creer que le aceptará si le presenta algunos discípulos. Dios prefiere la totalidad de su vida rendida a Su voluntad. Una vez que esté seguro de su salvación, podrá pensar en ayudar a otros. Lo primero que debe tener es un discípulo, de él podrá venir otro y de éste también podrá venir otro, así ya estará contando con tres discípulos.

Si puede ayudarlos en su formación, entonces podrá ampliar su esfera de acción y repetirá el proceso, es decir, alcanzar una persona y formarla, luego vendrán otras dos y ya contará con otros tres discípulos. Al repetir este proceso dos veces más, podrá contar con su primera gran conquista, su primer equipo de doce. Aunque esto no es una regla, es una idea de cómo empezar a dar los primeros pasos Debemos cuidar la fe de los discípulos. Andrés trajo a Simón Pedro su hermano, a Jesús y Felipe trajo a Natanael.

Cuando tenga el equipo de doce, debe ser muy cuidadoso de mantener la madurez de ellos, entendiendo que lo que conocen acerca de Dios es lo que están recibiendo de usted como su líder; si usted falla, estará afectando la fe de esas personas. Con esto no quiero decir que el líder no pase por luchas, todos tenemos que enfrentarlas, mas la fe en Jesús nos da la fuerza para vencer. Esos doce bien establecidos serán los que traerán la gran reproducción.

Que las palabras que el Señor dijo a Josué al inicio de su ministerio, sean también para usted: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9). No debemos perder el objetivo la reproducción debe pasar de una generación a otra, o sea, cada uno de los doce tiene la responsabilidad de discipular a otras doce personas. El mandato de Jesús fue: “id, haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19), si no lo estamos haciendo estamos perdiendo el objetivo.