15 DE JULIO · FUERZA PARA VENCER LA TENTACIÓN

La prueba que Dios estableció para que el ser humano pudiese adquirir el derecho de la vida eterna, quedó fundamentado en la obediencia a Su Palabra pues de esto dependería su recompensa. Aunque fuimos creados espíritu, alma y cuerpo, la parte del espíritu murió por causa del pecado pero en Jesús ocurrió de una manera diferente porque Él venció la tentación; su espíritu adquirió dominio sobre el alma y el cuerpo, en 1 Corintios 15.45 dice: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”.

Para poder entender el misterio de la trinidad del hombre podemos tomar como ejemplo el Arca de Noé, esta tenía tres pisos, en el primer piso estaban los animales; en el segundo piso los alimentos y en tercer piso Noé y su familia. Esto nos habla de que en el tercer piso está el espíritu, en el segundo piso el alma que es el alimento tanto del espíritu como del cuerpo y en el primer piso es donde están los animales que representa la naturaleza humana.

Cuando el hombre pecó, lo primero que murió fue el espíritu y por eso dice que Adán fue alma viviente, pero Pablo dice: Jesús llego a ser “espíritu vivificante”, el ángel Gabriel refiriéndose a Jesús dijo: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” Esto nos muestra que Jesús tuvo un ADN puro, no conoció lo que es el pecado original y vino como el último Adán, o sea la última oportunidad de Dios para la redención de la humanidad.

Jesús esperó al Espíritu Santo para enfrentar la tentación, Él no fue en sus fuerzas podemos ver en Zacarías 4.6 que dice, “(…) No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”, hay personas que se exponen a la tentación creyendo que son fuertes y que nada las vence, creyendo que tienen dominio sobre sí mismas, sin embargo cuando están cerca a la tentación olvidan que el diablo es maestro en artimañas y fácilmente los hace caer; cuando alguien tiene la llenura del Espíritu Santo, debe saber que si Él no lo acompaña no debe exponerse a la tentación. Cuando alguien muere al pecado no debe buscar resucitarlo, si murió al pecado así debe permanecer, el arrepentimiento es para siempre así que sepulte la vieja naturaleza y allí experimentará un cambio sobrenatural que lo apartará del pecado y le dará la victoria sobre la tentación.