3 DE MAYO · FUERZA EN LA DEBILIDAD

Ayer vimos como el adversario trato de manipular las emociones del Señor, motivándolo a que hiciera algo sensacionalista, que ningún otro hombre hubiese hecho. pero el Señor simplemente le resistió diciendo: Escrito está: “No tentaras al Señor tu Dios.” Finalmente el diablo fue con toda su fuerza y le ofreció a Jesús devolverle todo lo que era de Adán, a cambio de un acto de adoración a él. “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9).

En su desespero por pretender tomar el control de la vida de Jesús, el adversario estuvo dispuesto a conquistarlo con una de las ofertas más atractivas, si Jesús la hubiera aceptado, hubiera impedido Su sacrificio en la Cruz. Pero, ¿Será que aquel que creó el oro y las piedras preciosas debería doblegarse ante su resplandor? ¿O que el Rey de la gloria debería quedar deslumbrado por las coronas temporales? ¿O que el Señor del gozo, debería claudicar prefiriendo el placer?

En esta tercera tentación el enfoque del enemigo fue a esa parte de “Yo quiero”, sabiendo que es la voluntad la que define el destino de las personas. Mas Jesús no cayó en la trampa, porque Aquel que es la Palabra de Dios no puede estar distanciado del Padre ni por un breve instante, y su respuesta fue: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” (Mateo 4:10-11).

Isaías proféticamente plasmo el carácter el Redentor diciendo: “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.” (Isaías 11:1-5).

El Ángel Gabriel refiriéndose a Jesús dijo: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:32-33).