JULIO 7 · FUERZA EN LA ADVERSIDAD

El significado de “no nos metas en tentación” es: “Danos la fuerza o la fe para soportar”. La gente cae en tentación por falta de fe porque, al quitar los ojos de Jesús, quedan expuestos al peligro.

Un episodio similar sucedió con Pedro cuando iba al encuentro de Jesús caminando sobre las aguas (Mateo 14:27-33) Apenas miró las circunstancias, comenzó a hundirse y gritó: “Señor ¡ayúdame que me ahogo!” En ese momento Jesús extendió Su mano, y le dijo: “¿Por qué dudaste hombre de poca fe?” Lo que hizo que Pedro se hundiera, fue que al quitar los ojos de Jesús, por mirar las circunstancias; estas lo intimidaron y quedo expuesto a la muerte. 

puedo decir que la tentación, tiene un poder superior a la fuerza humana, es atractiva, intimidadora y letal. 

David cuando se enfrentó ante la tentación, fue como si hubiese quedado hipnotizado; se bloqueo su mente, su fe se debilito, su carácter se doblego y su relación con Dios se interrumpió. Llevándolo A cometer los actos pecaminosos que El más odiaba.  

Enfrentando el desaliento: La tendencia común de las personas es desalentarse ante una situación adversa, la cual llega cuando menos se espera. En tiempos de adversidad, debemos estar alertas acerca de aquellos que llegan para consolarnos, pero que abundan en palabras lisonjeras o desaliento. Un ejemplo de actitud frente a la adversidad es proporcionado por Job, quien lo había perdió todo: familia, salud y bienes materiales. El dijo: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré”. 

(Job 13:15a). 

Siendo precavidos con el negativismo. Este como una flecha cargada de veneno, produciendo inseguridad. Todo aquel que mantiene sus ojos puestos en nuestro redentor, lo podrá vencer. Cuando diez de los espías que inspeccionaron la tierra prometida volvieron y entregaron un informe negativo, Josué y Caleb fueron los únicos que hicieron todo lo contrario a sus compañeros, asegurando que la tierra que el Señor les prometió, era buena y de mucha abundancia, y que podían avanzar y conquistarla (Números 14:8-9). De estos doce lideres solo Josué y Caleb fueron los único que pudieron entrar a la tierra prometida; los otros murieron en el desierto. 

Enfrentando el temor. El temor aparece como una de las más determinantes causas del fracaso, y su misión específica es hacer que las personas se desvíen del propósito para el cual Dios las envió al mundo. Salomón dijo: El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado. (Proverbios 29:25).