4 DE FEBRERO · FRUCTIFICANDO PARA DIOS

En la época que el rey Uzías murió, Isaías fue designado escriba del palacio real de
Jerusalén, por supuesto que era una profesión respetable, pero Dios tenía otros planes
para su siervo, un llamado inolvidable que marcó su vida para siempre.
El profeta comenta que vio a Dios sentado en un trono muy alto y serafines volaban por
encima clamando a gran voz: “Santo, santo, santo es el Dios único de Israel; ¡toda la tierra
está llena de su poder!” El autor menciona que mientras ellos alababan, temblaban las
puertas del templo, el cual se llenó de humo
Es verdad que nuestra naturaleza humana nos lleva a pecar, pero ¿Quién dijo que Dios
no perdona?, ¿Acaso Dios es un tirano o un  ser humano como nosotros? Definitivamente
su perdón va más allá de lo que podemos imaginar.
Sabes, Isaías fue considerado el profeta más grande del Antiguo Testamento, el encuentro
que tuvo con Dios transformó su vida. En la actualidad podemos ver las promesas que
Dios nos dio a través de su siervo y la esperanza de verlo en forma activa en nuestras
vidas.
Con la infinidad de pecados que hayas podido cometer, te invito a presentarte delante
Dios, porque un encuentro con Él puede cambiar tu vida para siempre.