13 DE MAYO · FORTALECIDOS POR EL ESPÍRITU SANTO

Fue el Espíritu eterno de Dios el que llenó a Jesús con Su santa presencia y le dio las fuerzas para que pudiese llegar hasta la cruz y ofrendar allí Su vida y Su sangre a Dios, como una ofrenda de redención por los pecados de todo aquel que creyera en él.

Desde el momento en que la virgen María recibió la visita del Ángel Gabriel, este le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Desde ese momento el ángel le habló proféticamente de un embarazo completamente diferente al de cualquier otra mujer, pues el mismo Espíritu Santo sería el que vendría de una manera sobrenatural al vientre de María y sería el artífice de la concepción en el vientre de ella; razón por la cual el ángel le dio a entender de que si Dios estaba en el asunto, el Padre de ese bebé sería el mismo Dios: “… por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Aunque la vida de Jesús transcurrió de una manera tan normal como la de cualquier otra persona, Su carácter divino se manifestó en plenitud después de su bautismo en agua. “… y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” (Lucas 3:21,22).

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo.” (Lucas 4:1,2). El mismo verbo de Dios, en compañía del Espíritu Santo, los mismos que fueron los artífices de la creación del mundo, ahora se están enfrentando al ángel rebelde. Pero todo intento de seducción del adversario, fue en vano, porque es muy difícil que el adversario venza a alguien que tenga la plenitud del Espíritu de Dios en su vida. “Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.” (Lucas 4:14).

Al respecto Pedro hace una invitación a los judíos diciéndoles: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos, 2:38,39).

Apreciado amigo es importante que usted entienda que debe mantener un contacto permanente con la Palabra de Dios y al mismo tiempo buscar la llenura del Espíritu Santo en su vida; esto le dará la victoria sobre el adversario en cualquier circunstancia.