MARZO 16 · FORTALECIDOS EN LA PALABRA

La Biblia es la Palabra infalible de Dios, no podemos aceptar ningún otro libro que pretenda serlo. Cuando nos apropiamos de ella como alimento permanente y permitimos que more en abundancia en nosotros, la confesión cambia y, a medida que la estudiemos, los velos en nuestra mente irán desapareciendo, la verdad se irá aclarando y las cadenas que nos ataban se desintegrarán. Jesús dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres“ (Juan 8:32). Uno de los beneficios que otorga el conocimiento de Su Palabra es la transformación de aquellas expresiones de derrota, queja y fracaso que teníamos por confesiones de fe y victoria. 

 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17). La intención de Pablo al usar el término “útil” es llamar la atención en cuanto a las ventajas y beneficios de la Palabra de Dios.

“Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”.  Mt. 8:8-10.