24 DE JULIO · FUERZA EN LA DEBILIDAD

Podemos decir que un hombre crucificado quedaba reducido a su más mínimo valor: La gente al ver a Jesucristo crucificado, lo menospreció; porque ante sí tenían a un hombre con:

– Su rostro desfigurado por las bofetadas de los soldados.
– Sus sienes traspasadas por corona de espinas.
– Su espalda molida por el látigo romano.
– Su cuerpo flagelado.
– Se podían contar todos sus huesos.
– Sus amigos lejos de Él.
– Sus fuerzas agotadas por completo.

Parece un cuadro de derrota o de debilidad, pero lo que las personas no sabían es que la Cruz pasaría a la historia como el mayor símbolo de poder y victoria para los creyentes, la Escritura enseña:

“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros” (2 Corintios 13:4).

El Señor Jesucristo también dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). El Apóstol San Pablo amplia ésta verdad cuando dice: “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder” (I Corintios 15:43).

Ahora, muchas personas sufren porque se enfocan mucho en sus debilidades y piensan que éstas los descalifican para ser siervos de Dios, pero veámos lo que dice la Palabra al respecto:

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. (2 Corintios 12:9)

¿Alcanza usted a comprender lo que este pasaje significa? El poder de Dios se perfecciona en sus debilidades, esto quiere decir que Dios está en control total de todas las cosas que nosotros no podemos controlar y tengo la seguridad de que no hay nada mejor que poner nuestra vida en manos de el Creador.

Ahora, recuerde que la fórmula para transformar esta debilidad en fortaleza está en la Cruz. Allí usted puede dejar su mal carácter y recibir el carácter de Cristo, que está representado en el fruto del Espíritu Santo, allí usted puede cambiar su necesidad por provisión, su enfermedad por sanidad y su quebrantamiento en restauración.

A esto se refería el Señor cuando dijo:

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:14-15)

Apreciado amigo es importante que entienda que todo el sacrificio de Jesus, fue por darle vida a su espíritu; pero la única manera de que esto suceda, es que usted voluntariamente, rinda la totalidad de su vida a él y esto le dará la experiencia del nuevo nacimiento.