18 DE MARZO · FE VICTORIOSA

Derek Prince comparte un testimonio de la intervención de Dios en un importante suceso histórico como resultado directo de la oración. Muchos europeos residentes en el Congo huyeron a Kenia en el oriente, trayendo historias horribles de la lucha y el caos que habían dejado atrás. Contra este telón, los pronósticos de los expertos políticos para el futuro de Kenia eran realmente negros.

En agosto de 1960 Derek Prince era uno de los varios misioneros ministrando en una convención de una semana para jóvenes africanos en el oeste de Kenia. Un colega misionero de Canadá, Wilson Mamboleo trajo el mensaje de clausura. Las primeras dos horas del servicio transcurrieron en un patrón normal, pero después del mensaje del misionero, el Espíritu Santo intervino con poder soberano y levantó la reunión a un plano sobrenatural. Durante las siguientes dos horas casi todo el grupo de más de doscientas personas continuó en oración y adoración espontáneas sin ninguna dirección humana.

Dios habló al espíritu de Derek Prince diciendo: “No dejes que cometan el error de malgastar mi poder regalándose a sí mismos. Diles que oren por el futuro de Kenia”.

Después de unos momentos de silencio, Wilson se puso en pie y habló a la congragación. “Quiero decirles lo que el Señor me mostró mientras orábamos”.

Wilson describió entonces la visión “Vi un caballo alaban que venía hacia Kenia del Oriente”, agregó: “era muy fiero y había un hombre muy negro que lo montaba. Detrás venían otros caballos también alazanes y feroces. Mientras orábamos vi que los caballos se devolvían y se dirigían al Norte”.

Wilson le pidió a Dios que le diera el significado de lo que vio, el Padre contestó: “¡Únicamente el poder sobrenatural de la oración de mi pueblo puede desviar la aflicción que viene sobre Kenia!”.

Es tiempo de orar por tu nación; por causa del clamor Dios traerá una protección sobrenatural sobre ella.