SEPTIEMBRE 4 · FE QUE NOS LLEVA A LA CONQUISTA

La fe es el resultado de la comunión diaria en la presencia de Dios. ¡Ese es el secreto! Allí recibimos claridad en las Escrituras y dirección para nuestra vida; presentando lo que deseamos y anhelamos delante de Él en oración y descansando en Su promesas.

Todas las bendiciones espirituales son reveladas por Dios a través de la Palabra, cuando entendemos Su voluntad y comprendemos también las Escrituras todo dentro de nosotros cambia. Mi ministerio cambió por completo cuando entendí el corazón de Dios. 

Él quería que yo pastoreara multitudes, pero yo recién pude comprenderlo cuando Su Palabra fue revelada a mi vida, y por media de ella, entendí Su propósito para mí. Después de esa revelación puede creer lo que Él había hablado, lo confesé y lo experimenté. Eso mismo anhela hacer Dios con usted. Su promesa para nuestra vidas fue: “ Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:2-3).

No existe otra forma de hacer que la verdad perdure, a menos que logremos que el evangelio quede escrito en el corazón de los creyentes. Fue el Espíritu Santo quien se encargó de tomar los labios de maestros sabios e idóneos para proclamar las verdades de Dios, así como sus manos para usarlas cual pluma de un hábil escritor, con el fin de marcar cada corazón con el evangelio de la verdad eterna. 

La Biblia es la única fuente que puede producir fe en el corazón del hombre.

En la medida que tengamos contacto con ella, estaremos bebiendo de la fuente inagotable de la verdad, pues allí es donde se encuentra la fuente de vida la cual abre la puerta a la esperanza y nos guía por la senda que conlleva a la victoria. ¿Cree usted que la Biblia es la Palabra viva de Dios? Si su respuesta es positiva, este es un buen comienzo para caminar por la senda de la fe.