18 DE JULIO · FE PARA OBTENER EL AVIVAMIENTO

El profeta Habacuc fue impactado al escuchar la Palabra de Dios y se estremeció su corazón. Pudo tener conciencia no sólo de sus pecados, sino también de la iniquidad que predominaba en el pueblo de Israel. Discernió que experimentar un despertar espiritual sería lo único que contrarrestaría la maldad de su nación.

Entendió que todos estaban bajo el juicio de Dios, pero apeló a la misericordia divina para que enviara un amanecer espiritual. La oración de Habacuc al Señor era: “Aviva Tu obra, envía un avivamiento, un despertar espiritual; que los hombres no sean religiosos ni dogmáticos; que dondequiera vayan los creyentes tengan el fuego de Tu Espíritu y sean reproductores de vida. Que en medio de la crisis política, social, familiar que estamos atravesando, Dios, envíe ese grandioso despertar espiritual que dé esperanza a toda mi nación”.

Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles, dónde el pecado es vendido como algo bueno y novedosos y dónde el corazón y la conciencia de muchas personas se ha enfriado para que no vivan de acuerdo a a la fe sino en la lógica. entendiendo que sin fe es imposible agradar a Dios.

Es nuestro deber como creyentes en Jesús clamar por un gran despertar espiritual, así como en el pentecostés cuando descendió el espíritu Santo sobre los ciento veinte discípulos que perseveraron en oración en el aposento alto, y el estruendo fue tan tremendo que despertó la curiosidad de miles de judíos que estaban en su fiesta anual del pentecostés. y el apóstol Pedro aprovecho el momento para predicarles el evangelio y Tres mil judíos se convirtieron ese mismo día a la fe cristiana.

Pedro tenia muy presente las ultimas palabras que el Señor les había dado antes de ascender al cielo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. (Mateo 28:29-20). La historia registro como todos los discípulos del Señor Jesús fueron fieles a esta comisión e incluso estuvieron dispuestos a dar sus vidas para extender el Reino de Dios a través de la predicación.

Permítame preguntarle, ¿cada cuánto usted comparte el mensaje de salvación con alguien? ¿Cuándo fue la última vez que usted llevó a alguien a ser discípulo de Jesús?

Muchos cristianos viven felices y cómodos disfrutando de la bondad del Señor, pero nunca demuestran a otros el mismo amor misericordioso que una vez los alcanzó a ellos, recuerde que la Palabra enseña que debemos dar de gracia lo que de gracia recibimos (Mateo 10:8). Mi gran deseo es que el Señor despierte la fe en su corazón para que podamos ver un avivamiento.

El Profeta Isaías, después oír la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. (Isaías 6:8).