1 DE JUNIO · FE PARA LA CONQUISTA

Josué fue uno de los más grandes estrategas militares que tuvo el pueblo de Israel. Pero esa no fue la clave de su éxito, sino que él logró ser dirigido por Dios en todo lo que hacía. El pueblo de Israel ya había cruzado el río Jordán, victoria que no hubiesen logrado sin la ayuda del Altísimo, puesto que sus aguas se dividieron en dos para que el pueblo pasara en seco.

Su primer y más grande desafío era conquistar una poderosa ciudad de Canaán. Esto era humanamente imposible, porque ese lugar estaba resguardado por una poderosa muralla que se había levantado como imponente fortaleza. Como el pueblo enemigo conocía del poderío militar de Israel, simplemente se resguardó dentro de la ciudad sin que su gente saliera ni entrara de ella. Pero Josué guiado por Dios llevó a todo Israel a rodear la ciudad durante toda una semana. Al séptimo día darían siete vueltas, lo cual los llevaría a la victoria. La instrucción divina era que al sonar las trompetas el pueblo gritaría a viva y alta voz, y las murallas caerían.

En la época de Josué, la guerra se hacía cuerpo a cuerpo, razón por la cual Josué tuvo que recibir la revelación divina para diseñar un plan que le diera la victoria sobre la amurallada ciudad de Jericó. Pues al caer los muros, podrían herir a todo el pueblo a filo de espada. Debemos entender que esto es una alegoría de lo que Dios quiere hacer en nuestros días, donde Él quiere revelarnos Su voluntad para poder herir a las personas con la espada del Espíritu, y que de esta manera ellos alcancen la redención. Pues el deseo del corazón de Dios es que cada persona que haya tenido un encuentro con Jesucristo, se convierta en un ganador de almas.

Salvar almas implica tener una estrategia. Salomón dijo: con estrategia harás la guerra. De la misma manera que el guerrero se tiene que esforzar por trazar un plan de conquista, también el ganador de almas debe tener una estrategia adecuada para poder alcanzar a los perdidos para Cristo.

Josué organizó al pueblo de tal manera que les repetía continuamente lo que ellos tenían que hacer. Y de este modo se levantaron con la fuerza de Dios en sus vidas para ir tras la conquista.

Josué fue uno de los más grandes estrategas militares que tuvo el pueblo de Israel porque fue dirigido por Dios en todo lo que hacía. Al igual que Josué, si usted quiere conquistar es indispensable que obtenga la estrategia de parte de Dios, la cual demanda un intenso trabajo de oración, y constante lectura de la Palabra.