ABRIL 30 · FE INQUEBRANTABLE

Abraham fue probado de diversas maneras y su vida es un ejemplo digno de imitar. Me llama mucho la atención cómo él cuidaba su mente. El proverbista dijo: “Guarda tu mente como a nada en el mundo” (Proverbios 4:23ª). Abraham fue muy cuidadoso en los pensamientos que el aceptaba que llegaran a su mente. Si los pensamientos de duda, temor, preocupación o desespero, golpeaban a la mente del patriarca, él los confrontaba declarando lo que Dios le había prometido. Mandaba a la promesa (aquello que Dios le había dicho) a abrir la puerta; si no era alguien del agrado de la promesa, no le permitía entrar.

Al respecto el apóstol Pablo dijo: “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.” (Rom 4:10,20).

Una de las estrategias que usa Satanás es soltar semillas de duda en la mente, es porque sabe que si la persona las acepta, germinarán y darán fruto. Satanás soltó una semilla de duda en la mente de Eva: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1). Todo el problema de la primera pareja se originó porque ellos no obedecieron inmediatamente lo que Dios les había dicho; comer del árbol de la vida. Sino que se fueron a explorar por curiosidad lo que había en el árbol del conocimiento de lo bueno y de lo malo. Si ellos primero comen del fruto del árbol de la vida, habrían sido llenos del Espíritu Santo. Abraham llego a convertirse en el padre de la fe, porque siempre obedeció de una manera diligente todo lo que Dios le había dicho.