SEPTIEMBRE 6 · FE EN LA PROMESA DE DIOS

Gracias a la fe podemos cambiar el aspecto negativo de las cosas. Ana, por medio de la fe, rompió la maldición de la esterilidad. Ester, por medio de la fe, cambio la maldición que ya estaba decretada sobre su pueblo y a cambio de ello vino bendición, honra y alegría. Los tres jóvenes hebreos pudieron caminar dentro de las llamas de fuego sin que estas les causaran ningún daño por causa de su fe. 

Como decía D.L. Moody 

Yo oraba pidiendo fe, y pensaba que algún día la fe caería sobre mí desde el cielo, como un rayo. Pero la fe no parecía venir. Hasta que leí en Romanos 10:17 decía: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Antes cerraba mi Biblia, y pedía fe, luego empecé a abrir mi Biblia y a estudiarla y desde entonces mi fe no ha cesado de crecer”.

La fe no está en nosotros, está en Dios, y solamente cuando tenemos contacto con su Palabra, nuestro entendimiento se abre y podemos conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Me convertí a los 18 años, a los 19 ya estaba predicando y a los 21 daba conferencias por todo el país, dirigía cruzadas evangelísticas de milagros en diversos pueblo y ciudades y pensaba que mi ministerio era el de ser evangelista, nueve años después, en febrero de 1983, Dios me habló y me dijo: 

“Tu ministerio es el pastorado, sueña con una iglesia muy grande porque los sueños son el lenguaje de mi espíritu; la iglesia que tú pastorearás será tan numerosa como las estrellas del cielo, como la arena del mar que de multitud no se podrá contar”.

Abraham luego de creerle a Dios por más de 24 años tuvo un hijo al cual llamó Isaac; Isaac tuvo dos hijos Esaú y Jacob, luego Jacob tuvo doce hijos y cada uno de ellos se convirtió en una tribu y de allí viene lo que hoy se conocer como el pueblo de Israel. Dios busca una persona que le crea, para introducirla en el mundo de la multiplicación.