20 DE JULIO · FE DE AVANZADA

El propósito de cada enseñanza bíblica es motivar a los hijos de Dios a avanzar siempre hasta alcanzar la estatura de la plenitud de Cristo. El Señor nos alienta en Su Palabra para que no miremos ni a derecha ni a izquierda, sino mantener los ojos puestos en Jesús, quien es autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

El Dr. Derek Prince solía comentar que conservar siempre el mismo nivel de fe es similar a mantener el vehículo en marcha hacia delante; permitir la duda es como poner la reversa al vehículo que rápidamente se desplaza en sentido contrario. A esto se refiere el Señor al decir: “Y si retrocediere el justo, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38). Muchos piensan que sólo asistiendo a la iglesia cristiana agradan a Dios, pero no ponen interés ni cuidado en llevar una vida plena de fe; no se dan cuenta de que todo el tiempo que la duda esté en el corazón retrocederán en la fe. Cuando abran los ojos a la realidad, estarán muy distantes del verdadero objetivo. Pablo dijo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Se presentan aquí tres principios sencillos para avanzar en nuestra vida de fe.

Otro aspecto importante para entender es que la fe nos enseña a renovar nuestra mente. El ser humano tiende a amoldarse a las circunstancias y conformarse con lo que ya ha logrado. Es fácil de entender, porque cada comienzo implica dejar atrás lo conquistado para explorar algo desconocido; mas la vida de fe consiste en conquistar sin desmayar. Implica ajustar nuestros pensamientos a Su Palabra. Los grandes avances de la tecnología resultaron del inconformismo, dado que los científicos entendieron que había mucho más para explorar y que ellos serían los protagonistas de la historia.

El Señor Jesús dijo: “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor” (Lucas 5:37-39). Al aceptar a Jesús como su Salvador, podemos recibir un espíritu nuevo; esto nos llevará a conectarnos con la fe y con el mundo espiritual de una manera totalmente diferente, manteniendo la actitud de conquista, la motivación en un estado muy alto y sin permitir pensamientos de fracaso.

Si usted siente que su vida ha estado estancada tal vez es porque usted ha puesto sus ojos en las circunstancias y ha dejado de vivir por fe, pero hoy el Señor le hace un llamado para que usted nazca a una verdadera fe de avanzada.