26 DE ENERO · ESTABLECIENDO EL REINO DE DIOS

Al final de la primera guerra europea, un destacamento de soldados ingleses esperaba entrar en
un pequeño pueblo cerca del Rhin (Francia) Cuando repentinamente un soldado salió corriendo de
un edificio gritando “¡Alerta, Alerta!”, instantáneamente una descarga de rifles le dejaron muerto
en el suelo.
Pero la advertencia salvó a la compañía de una emboscada. El destacamento luchó haciendo
retirar al enemigo y pronto se supo la historia del que les había salvado. Era un soldado de la
guardia real irlandesa, prisionero de los alemanes quien conociendo los planes del enemigo esperó
el momento oportuno y sacrificó su propia vida para salvar la de muchos compatriotas.
Reconocidos y conmovidos los ingleses le dieron una buena sepultura poniendo sobre ella una
cruz con este texto: “A otros salvó, a sí mismo no se pudo salvar”.
Estas fueron precisamente las palabras que los judíos lanzaron contra Cristo cuando estaba
pendiente de la cruz. No pudo salvar a otros y a sí mismo a la vez, prefirió sacrificarse Él en favor
de otros, incluso de aquellos que lo crucificaron. Reciba hoy todos los beneficios que Él conquistó
para usted.