30 DE ABRIL · ESPÍRITU SANTO TE NECESITO

Un obrero de la General Motors había tratado de cortar cierto nuevo metal muy duro, después de repetidos esfuerzos inútiles llevó el metal al administrador de la compañía y aunque este era un experto porque era un ingeniero y un inventor, él le hizo una pregunta: ¿ha usado el diamante para cortar metales?, el trabajador le dijo que no y luego de tratar de hacerlo pudo cortar el diamante, el administrador le dijo: el metal no es demasiado duro sino que nuestras herramientas no son suficientemente fuertes.

Al finalizar Su ministerio terrenal, el Señor Jesús no quiso dejar solos a Sus discípulos y por eso los reunió y les dijo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque sí no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas sí me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).

Ahora para recibir el Espíritu Santo, se requiere tener un gran anhelo por la presencia de él en nuestras vidas. Es imposible que nosotros podamos obtener la unción de Dios si no tenemos sed.

Cuando estuve en la clínica por diez días después del atentado la parte más fuerte mía era batallar contra la sed, solamente permitían que me humectaran los labios con un algodón y unas pocas gotas de agua, ahí aunque estaba inconsciente valoré el agua, anhelaba con todas mis fueras !agua! ahí comprendí en verdad lo que es estar sediento, uno no descansa, no piensa en otra cosa hasta que logra beber algo, y el Señor dijo: “Si alguno está sediento”, se necesita tener esa sed; algunas personas no le han dado la importancia en anhelar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas; no han logrado comprender que el Espíritu Santo es una persona muy real, que él quiere llenar nuestras vidas con su presencia ¿cómo se sentirá el Espíritu Santo cuando pasan los días y la gente lo ignora?, ¿cuando no le dirigen la palabra?, ¿cuando no lo tienen en cuenta para sus decisiones?

Cuando Jacob luchó con el ángel, le dijo “No te suelto hasta que me bendigas”, nosotros tenemos que meternos con él y decirle, Espíritu Santo, yo te necesito, Espíritu Santo, yo tengo sed de ti, Espíritu Santo mi alma gime por tu presencia, Espíritu Santo no quiero seguir llevando esta clase de vida que he llevado, yo necesito más, y más y más de ti, yo necesito que tú me llenes, que ardas dentro de mi vida, te anhelo Espíritu Santo. En el Salmo 143:10, el salmista dijo: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.”

Cuando disponemos nuestro corazón para Dios, él nos va a revelar su voluntad y nos dará su Espíritu, para que nos guíe por la senda correcta.