7 DE ABRIL · ESPERANDO EN LA PROMESA

Lo más hermoso de la vida es vivir con esperanzas, pero muchas veces ponemos toda nuestra confianza en cosas tan vanas y triviales, que una vez conquistadas se pierde todo el interés. Por ejemplo, poner solo la esperanza en alcanzar un alto cargo ya sea en lo político o en lo social, y una vez logrado se le pierde toda la alegría. Cuántas personas pensaron que, si se casaban con determinada persona, serían los seres más felices de la tierra. Pero al poco tiempo de lograrlo, llegan a la conclusión de que se equivocaron.

Debemos entender que hay dos clases de esperanza; una esperanza está basada en la lógica o en las circunstancias, y la otra esperanza, está basada en la promesa y me refiero a la promesa que Dios tiene para cada uno de Sus hijos. Cuando Dios puso a la primera pareja en el huerto del Edén, el Señor plantó en el centro del huerto dos árboles.

“Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” (Génesis 2:9). Luego el Señor les advierte diciéndoles: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Gn 2:16,17). Estos dos mismos árboles todos los días los tenemos al frente de nuestros ojos; desde que nos levantamos está la lógica, las circunstancias un diagnóstico médico, es una lógica, una situación financiera es una lógica, pero por otro lado está la promesa de Dios para cada uno de nosotros.

Abraham mira el árbol de la lógica ¿Quién cree que hablaría a través de ese árbol? Se sobreentiende que es la serpiente, ésta le decía: Abraham sé realista, ¿qué hombre teniendo una mujer estéril, y él a punto de morir, piensa tener familia?; eso es un absurdo; sé realista los dos ya son viejos, no hay esperanza busca otro camino. Esa es la voz de la esperanza humana, que quiere que nos apoyemos en las circunstancias, y a eso es lo que denomina, ser realista.

Más el otro árbol es el árbol de la vida, que está fundamentado en la promesa que viene a través de la palabra de Dios. El apóstol Pedro escribió: “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.” (2 Pedro 1:4). Este verso describe la vida de Abraham a quien Dios le dio la promesa de un hijo y por medio de ella pudo participar de la naturaleza Divina y logró convertirse en padre de naciones.