JULIO 18 · ESFORZADOS POR NUESTRO REDENTOR

En un instante, el Señor derribó todos los argumentos que este hombre tenía acerca de Dios al mencionarle dos aspectos:

El Señor estaba de su lado, y creo que ese es el punto de partida para enfrentar cualquier desafío, el saber que podemos apoyarnos en Él.

Y que El mismo Señor reconocía que Gedeón era Esforzado y valiente. 

tenia el perfil del líder correcto y a quien Dios estaba depositando Su confianza para la liberación del pueblo.

Dios vio en Gedeón lo que ni él mismo Gedeón no había visto. Aunque estaba asustado y huía de un lugar a otro para que los adversarios no lo mataran. El Señor veía un hombre valiente y esforzado guerrero, pero  en su interior. Aunque Gedeón trató de reclamar a Dios por lo que vivían como nación, el Señor no prestó atención a sus dichos sino que lo enfocó en el propósito. Por eso le dice: “…Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” (Jueces 6:14).

Durante el encuentro de Gedeón con el ángel sucedió un intercambio divino. Dios tomó toda la debilidad de ese hombre y a cambio le dio la unción o la fuerza divina. La unción significaba que la fuerza de Dios era la fuerza suya, por eso Él le dice: “Con esta tu fuerza, salvarás a Israel”. Dios quiere hacer en usted un intercambio divino. Tomará Él toda su debilidad y la dejará en el cuerpo llagado de Jesús, y pondrá toda la fuerza de conquista de Jesús en su vida.

Aquel que reciba la revelación de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, podrá entrar en otra dimensión. Lo poderoso de la obra de la cruz es que jamás pierde vigencia, aunque Jesús murió dos mil años atrás, Su obra redentora permanece en presente continuo. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14). La muerte de Jesús en la cruz fue la ofrenda que Dios Padre hizo para que los que creen en el Hijo alcancen la perfección a través de Su redención en cualquier momento de sus vidas.

Aceptar el intercambio divino, es Cambiar la maldición en bendición y la condenación en vida eterna

Dios quien toma toda nuestra maldición y a cambio nos da Su bendición. el Señor toma nuestro deseo y lo convierte en multitud de discípulos.