17 DE JULIO · ESCOGIENDO EL CAMINO DE LA FE

Abraham sólo escogió un camino, el camino de la fe. Esto le abrió todas las puertas al éxito, le dio fuerzas para superar los obstáculos, le ofreció un puente para cruzar el abismo entre lo posible y lo imposible, le permitió beber del manantial de la vida que lo rejuveneció y lo hizo vigoroso, le hizo volar envuelto en las alas del Espíritu, lo llevó a recorrer la ciudad celestial cuyo arquitecto y constructor es Dios, le permitió dejar bendición para su simiente que es Cristo y la extiende a todos los que son de la fe, a quienes aceptan de manera personal a Jesús y viven de acuerdo con Su Palabra.

Es importante entender que toda la Biblia fue inspirada en la fe. Gracias a la fe de hombres sencillos pero santos, tenemos hoy ese precioso libro a nuestro alcance. Siervos consagrados a Dios la escribieron creyendo que generaciones posteriores recibirían el mensaje. Lo hicieron con fe. Toda la Biblia, desde el libro de Génesis hasta el de Apocalipsis, habla de portentos sobrenaturales. Si quitáramos la palabra fe de ella, esta carecería de valor. Lo que hace diferente a La Biblia de cualquier otro libro es sencillamente el elemento de la fe.

Si arrancáramos la fe de la vida de los hombres de Dios, no tendría sentido su existencia. Su fe los hizo diferentes. Si quitáramos la fe de la vida de Moisés no hubieran venido los juicios de las plagas sobre Egipto, el mar Rojo no se habría abierto en dos para quedar lo seco, no habría llovido maná del cielo, no habría salido agua de la roca. Hubiera sido imposible para un pueblo subsistir cuarenta años en el desierto si no fuera por la fe. Sin fe, ¿cómo se hubieran detenido el sol y la luna cuando Josué les dio la orden? Gracias a esa fe, fue ese el día más largo de la historia.

Ahora, recuerde lo que el Señor enseñó al pueblo de Israel:

“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.” (Deuteronomio 30:15-16)

Es precisamente lo que el Señor quiere decirle hoy, que usted puede elegir el camino de la lógica, el camino de sus fuerzas o puede determinarse seguir el camino de la fe que lo acercará a Dios y lo guiará a ser todo un conquistador y una persona de éxito, la decisión es suya.