11 DE FEBRERO · ESCOGIDOS PARA FRUCTIFICAR

Había una vez un hombre que era un obrero muy eficiente. Había trabajado por muchos años para una gran compañía; y un día alcanzó la edad suficiente para retirarse. El constructor, el que era su jefe, le pidió que hiciera una última cosa, su último encargo.

El obrero aceptó el trabajo de mala gana y no lo hizo de todo corazón. Utilizó materiales de mala calidad, los más baratos, la madera era mala y no le importaron los detalles y acabados por los que normalmente se preocupaba cuando estaba interesado en la obra.

Cuando terminó la edificación, su patrón lo llamó y le dijo: “Esta casa es tuya, aquí están las llaves, es mi regalo para ti”. El obrero se arrepintió inmediatamente de no haber usado los mejores materiales y de no haber contratado los mejores trabajadores. Si solamente hubiera sabido que la casa era para él….

Como hijos de Dios, estamos construyendo un gran ministerio para Él. ¿Qué materiales estas usando? Seamos conscientes de la gracia del Señor, que Él lo dio todo por nosotros. Pon el corazón a todo lo que Dios te ha entregado para engrandecerlo.