JULIO 22 · ESCOGIDOS POR GRACIA

El hecho de saber que entre los miles de millones de seres que habitan el planeta tierra, nosotros  fuimos seleccionados por Dios para dar continuidad a Su obra; esto debería hacer que surja en nosotros un compromiso profundo e inquebrantable con Él. El Señor pudo haber escogido a otro, pero lo prefirió a usted, y por supuesto también a mí. 

Es interesante que, en el equipo que Él estaba conformando, hubiera toda clase de personas, cada una con su personalidad peculiar y su temperamento. El Señor veía en ellos, lo que ellos mismos nunca habían visto de si mismos. Andrés y Juan eran seguidores de Juan el Bautista, de pronto, señala a Jesús y les dice: Este es el Cordero de Dios (Juan 1:29). Fue suficiente para que ambos siguieran a Jesús, entonces Él les pregunta: “¿Qué buscáis?” Ellos sólo querían saber dónde Jesús moraba, y el Señor los invita a seguirlo. Andrés busca luego a su hermano Simón y lo trae a Jesús; cuando lo ve, Él le cambia su nombre por el de Cefas o Pedro que significa piedra (Juan 1:35-42). Al día siguiente, Jesús halló a Felipe y lo invitó a seguirle. Felipe encuentra a Natanael y lo lleva a Jesús (Juan 1:43-51). Al parecer estas personas que habían seguido a Jesús, regresaron luego a sus actividades; mas días después, cuando Jesús estaba junto al mar de Galilea, vio de nuevo a Simón y Andrés su hermano que estaban pescando. Él les hace una invitación a seguirle, porque los haría pescadores de hombres. Después de esto, ellos siempre estuvieron con Jesús. Más adelante encontró a Jacobo y Juan hijos de Zebedeo, que remendaban las redes y ellos las dejaron respondiendo al llamado de Jesús. Luego llama a Leví o Mateo y le invita a seguirle, que deje su negocio de cobrador de impuestos para ir con Él (Marcos 2:13,14). Después el Señor decide establecer Su equipo de doce.

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”

(Marcos 3:14,15).

La sensibilidad al Espíritu Santo es una de las condiciones esenciales para escuchar y atender el llamado de Dios.