15 DE OCTUBRE · ESCOGIDOS POR DIOS

Cierto ministro había predicado un sermón muy impresionante acerca del trabajo de ganar almas.

Después de esto una mujer se le acercó y le dijo:

-“Yo soy una pobre viuda, tengo varios niños, y tengo que trabajar tejiendo desde muy temprano, desde la mañana hasta muy noche. ¿Qué tiempo me queda para ganar almas?”-

El pastor la miró bondadosamente, y le dijo: -“¿Quién le trae la leche?”-

Ella contestó: -“El lechero”-. El pastor le preguntó: -“¿Quién le trae el pan?” Ella respondió: -“El panadero”.-

El pastor, sonriente, la miró y le dijo: -“Hermana, que Dios la ayude”.-

La mujer se fue a su casa, y como ya era de noche se acostó: Pero no pudo dormir, ni olvidar las palabras de su pastor; estuvo pensando en su deber de ganar almas.

La mañana siguiente se levantó más temprano que de costumbre, y no sacó la botella vacía.

Cuando el lechero llegó y no vio dicha botella tocó en la puerta, salió la señora y con voz temblorosa le dijo al lechero:

-“Escúcheme usted un momento por favor. Quiero hacerle una pregunta: ¿Alguna vez usted ha pensado ¿a qué Lugar irá cuando muera?”-

El lechero la miró con ansiedad, y le dijo: -“esta pregunta ha estado molestándome durante las dos últimas semanas”-

La señora le dijo: –“Entre usted, y le diré algo sobre este asunto”.-

En ese lugar y en ese momento, aquella señora condujo a su lechero a Cristo, y él lo aceptó como su Salvador. En el corto espacio de un año aquella señora ayudó a veintiséis personas a que aceptarán al Señor Jesús como su Salvador personal.

¿Qué está haciendo usted para alcanzar a otros con la luz de Jesús?