6 DE DICIEMBRE · ESCOGIDOS PARA EL LIDERAZGO

El propósito que hubo siempre en el corazón de Dios fue formar personas. Por esta razón el Señor Jesús dijo: Edificaré mi iglesia. La palabra edificar significa dar forma, construir. Cuando estábamos culminando la construcción del edificio que tenemos frente al templo, subí al último piso y observé con detenimiento los ladrillos que estaban listos para levantar las paredes.

El Señor me mostró los diferentes arrumes de ladrillos y haciendo que los comparara con los ya organizados del templo, me preguntó: “¿Hijo, qué diferencia ves entre estos ladrillos; y aquellos? (refiriéndose a los del templo)”, le respondí: “Señor, que los del templo fueron colocados estratégicamente siguiendo una directriz, y estos están arrumados.» También me preguntó el Señor. ¿Cuáles valen más?, le dije: Señor, los que ya están en agrupados estratégicamente; entonces me dijo: “Eso es lo que quiero que hagas en la iglesia. No espero que hayan creyentes arrumados y formando montones, quiero creyentes que ocupen un lugar estratégico dentro del cuerpo de Cristo”. Note cómo el Señor ve a los creyentes, Pedro dijo: “Como piedras vivas”, es decir, Dios no nos ve como un conglomerado, sino como piedras importantes en la iglesia de Cristo.

En la construcción se necesita un diseño elaborado por un arquitecto. Nos reunimos con el arquitecto quien toma la idea y trabaja con ella unos planos, éstos, luego de la aprobación, se convierten en maquetas, la cual se entrega al constructor con la orden de emprender la obra. De la misma manera, Dios pensó en cada persona como parte de su edificio, Él mismo generó la idea y nos entregó un diseño para construir; dentro de ese diseño indicó la necesidad de tener un soporte, es decir, lo que en la visión denominamos: los doce. Los doce surgieron para edificar estratégicamente; por ello entrenamos a doce que, a su vez, se ocupan de otros doce y así sucesivamente, convirtiéndose todos ellos en piedras vivas. Cuando David quiso formar su primera congregación, no llegaron a él los empresarios, ni estrategas militares, ni intelectuales; quienes le rodearon fueron los endeudados, los amargados de espíritu, y llenos de problemas. Estos fueron los que Dios le confió a David para que los pastoreara.

De ese grupo surgieron los hombres más valientes, esos que muchas veces estuvieron dispuestos a dar su vida por Él. A nivel del liderazgo, es la práctica la que indica cómo tratar y formar a cada persona que llega a estar bajo su cobertura. Dios le manda a las personas para que entienda que tiene una ventaja sobre cada nuevo, y es que usted ya conoce del Señor, el nuevo hasta ahora está empezando a abrir los ojos, mientras que usted ya los abrió. Las otras personas llegan con los ojos cerrados y saben que usted tiene la respuesta a sus necesidades.