FEBRERO 8 · ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Debemos ser conscientes que los días que vivimos son demasiado difíciles. Por ello, se requiere el esfuerzo de la iglesia para mantener los ojos abiertos y evitar que el letargo y las presiones de este mundo adormezcan nuestros sentidos espirituales. 

Pablo dijo: “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” (Romanos 13:12). La noche representa las obras de las tinieblas. Pero antes del regreso de Jesús, Él esclarecerá todas las cosas. La oscuridad será oportunamente mayor en la medida que nos entramos en la noche. Pero la pesadez de las tinieblas en las cuales viviremos no podrá intimidar la autoridad de la luz. Muchos a quienes se consideraba fieles van a tropezar, pues la estrategia del enemigo es nublar los sentidos de la iglesia, interponer obstáculos, argumentos, para que los que no se han preparado, los que no han sido previsores, sean doblegados por la desazón de la oscuridad y conducidos al letargo.

En la parábola de las diez vírgenes Jesús dijo: “Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron” (Mateo 25:5). De las diez vírgenes, sólo cinco fueron precavidas y tomaron el suficiente aceite para mantener encendidas sus lámparas. Se suponia que esas virgenes representaban a los creyentes comprometidos; pero tan solo cinco de ellas lo eran las otras por negligencia dejaron apagar sus lamparas y quedaron por fuera. 

La iglesia tiene que abrir sus ojos, entender el tiempo que está viviendo y debe salir a buscar los perdidos para despertarlos de su letargo espiritual. Más, ¿qué podrá hacer una iglesia si ella misma duerme? Creo que Dios nos está llamando en este momento a despertarnos del sueño y a anunciar el mensaje de salvación a quienes aún están sumergidos en la oscuridad del pecado.