2 DE MAYO · ENFOCADOS EN LA VICTORIA

El día de ayer vimos como el adversario quiso presionar a Jesús para que él usara el poder Divino, para satisfacer el hambre física, mas el Señor simplemente respondió con un texto bíblico: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. En este segundo ataque, el adversario no vino como el tentador, sino como el diablo: “Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” (Mateo 4:5-6). En esta tentación el diablo se enfocó en las emociones de Jesús como si se tratara de deportes extremos, motivándolo a que desafiara la naturaleza, confiando en que Dios no lo desampararía, y mandaría a Sus ángeles en su auxilio. ¡Qué astucia la del adversario al pretender engañar a Jesús, tergiversando la misma Palabra de Dios! ¿Será que aquel que no soportó la rebeldía de Su propio pueblo, debería rebelarse contra Sus propias leyes?

El decreto establecido por Dios para el pueblo de Israel en el momento en que éste se desenfrenó y cayó en la rebelión acompañada de murmuración fue: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah” (Deuteronomio 6:16). Jesús nuevamente le respondió con la palabra correcta diciéndole: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4:7).

Jesús esperó al Espíritu Santo para enfrentar la tentación, El no fue en sus fuerzas, en Zacarías 4.6 dice, “(…) No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Hay personas que se exponen a la tentación, creyendo que son fuertes y que nada las vence, creyendo que tienen dominio sobre sí mismas, sin embargo cuando están cerca a la tentación olvidan que el diablo es maestro en artimañas y fácilmente los hace caer; cuando alguien tiene la llenura del Espíritu Santo, debe saber que si Él no lo acompaña no debe exponerse a la tentación. Cuando alguien muere al pecado no debe buscar resucitarlo, si murió al pecado así debe permanecer, el arrepentimiento es para siempre así que sepulte la vieja naturaleza y allí experimentará un cambio sobrenatural que lo apartará del pecado y le dará la victoria sobre la tentación.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13

La prueba que Dios estableció para que el ser humano pudiese adquirir el derecho de la vida eterna quedo fundamentado en la obediencia, a su palabra; de esto dependería el premio o el castigo.