ABRIL 7 · ENFOCADOS EN EL PROPÓSITO DIVINO

Se preguntará usted: ¿cómo hacer para conocer el propósito de Dios para mi vida y desarrollar su visión de una manera eficaz? La respuesta es muy sencilla: todas las cosas que nosotros deseamos, ya existen, están en la dimensión espiritual, es decir, la dimensión de la bendición divina. Víctor Hugo dijo: “Hay algo más poderoso que todos los ejércitos del mundo, y eso es una idea cuyo momento ha llegado”. Esta idea, proveniente de Dios, es la que nos inspira y motiva a emprender grandes cosas para Él y, por supuesto, el derrotero para animar a otros para que también las emprendan. Es absurdo pensar en un liderazgo sin visión. Hay visiones cortas y otras de grandes dimensiones, pero de todas maneras, siempre que se habla de una persona que ha tenido poco o mucho éxito, se descubre que en este éxito hay una visión incluida.

Todo aquel que ha comprendido el motivo por el cual está en este mundo, y ha tomado la decisión de luchar con todas sus fuerzas hasta alcanzar su objetivo, es una persona que ha logrado salir de lo ordinario, lanzándose a conquistar aquello que para otros ha sido imposible. Los grandes logros de la humanidad se inician con una visión que viene de Dios; porque todo lo que contribuya al desarrollo de la humanidad y a su bienestar, sólo puede venir de Él. La realización de esta visión empieza con una pequeña semilla que al caer en una buena tierra, va a desarrollarse hasta tener la forma correcta y cumplir con el propósito exacto de Dios.