FEBRERO 4 · ENFOCADOS EN EL PROPÓSITO DIVINO

También Salomón nos hizo la invitación de buscar la sabiduría con toda nuestra alma, diciéndonos: “Si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Proverbios 2:4,5). Si los creyentes se abocaran a desarrollar tácticas para ganar a los perdidos de la misma manera como lo hacen para conseguir dinero, creo que seríamos guardados de caer en lo trivial y esporádico. 

El éxito del hombre está en entender el propósito que Dios tiene para su vida, y llevarlo a cabo. Jesús fue el único ser que nació sabiendo cual era la misión que tenía que cumplir en esta tierra. El corazón de Jesús palpitó por la redención de las almas.  Cada situación que al Señor Jesús se le presentaba, la aprovechaba de una manera extraordinaria, haciendo cosas totalmente novedosas y fuera de lo común. Es decir, todo lo que Él hacía, era para la salvación de las almas. Razón por la cual Él dejó Su trono de gloria y se hizo hombre para así enseñarnos Sus verdades en nuestro propio lenguaje. Al inicio de Su ministerio, Él escogió a doce hombres con el propósito de atender las diferentes necesidades de las personas.  Él le predicó a las multitudes, pero también lo hizo con individuos de diferentes niveles sociales. Su obra evangelizadora la concluyó con Su muerte y resurrección. Mas poco antes de ascender al cielo delegó Su autoridad y poder a Sus discípulos y les encargó que desde ese mismo momento en adelante, la redención de las almas, dependería de la manera en como ellos dieran a conocer ese mensaje de salvación. Los resultados extraordinarios que hemos alcanzado son gracias a los principios claves de crecimiento para la iglesia, los cuales fueron revelados por Dios.