24 DE MAYO · EN LAS MANOS DE DIOS

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” (Juan 9:1-3).

Jesús respondiendo a la inquietud de los discípulos con relación al porque en algunos hogares los bebes nacen con algunas deformaciones, si era por pecados de ellos o de los padres. Pero el Señor libera tanto al bebe como a los padres y se enfoca en como una situación difícil se puede transformar en un poderoso milagro que la da honra y gloria a Dios. y este es el caso de este poderoso testimonio.

La vida de Nick Vujicic es un testimonio poderoso de cómo el propósito de Dios se cumple con cada persona que decide creerle a Él y mantenerse firme en la promesa, a pesar de cualquier circunstancia. En su caso, fue nacer sin brazos ni piernas.

Hace poco nos acompañó en algunas de nuestras reuniones en las que compartió cómo su imagen fue transformada. Me gustaría realizar un recorrido por algunas de las pruebas que tuvo que enfrentar y las grandes bendiciones que ha recibido:

Es hijo de pastores.

Fue víctima del matoneo en su colegio.

Atravesó por la depresión, intentó suicidarse a los 10 años.

Se preguntaba una y otra vez por qué había nacido así.

A los 15 años tuvo su encuentro con Dios al leer Juan 9:3, por eso permitió que Su perfecta voluntad se hiciera realidad en su vida.

Le pidió a Dios que lo liberara de las dos grandes discapacidades del ser humano: el pecado y la muerte.

A los 17 años, el encargado del aseo de su colegio, un hombre cristiano, le dijo que iba a ser conferencista, aunque Nick no lo creía. Tres meses después, comenzó a compartir el mensaje de salvación en su colegio, en un grupo de oración de 10 personas, alrededor de 10 minutos.

A los 19 años tenía la certeza de que quería ser conferencista.

A los 21 años obtuvo el título de contador y planificador financiero.

A los 30 años se casó con Kanae Miyahara y tuvo su primer hijo Kiyoshi James.

Les compartió el mensaje de salvación a 350.000 personas, en 5 días, de las cuales 80.000 rindieron sus vidas al Señor.

En el 2013, tuvo la oportunidad de predicarle a 450 millones de personas en 26 países.

Dios le ha abierto enormes puertas; como evangelista, sus charlas han sido transmitidas por televisión nacional en varios países, ha visitado 53 naciones, hablado con 11 presidentes y 7 congresos, entre otros.

Su mensaje se centra en el gran amor de Dios y en la hermosura, por naturaleza, que tiene cada ser humano.