6 DE ABRIL · EL PRECIO DEL RESCATE

Dios, quien es un Padre amoroso, vio que el ser que había creado a Su imagen y semejanza, y a quien había designado para que fuera Su representante en esta tierra por causa de su desobediencia, lo perdió todo, y que ahora el destino eterno de su descendencia estaba en peligro.

Por ello se entregó a la tarea de establecer un plan perfecto de redención, para que ese hijo rebelde volviera en sí, y decidiera regresar a casa. “Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3:21). Dios sacrificó animales, para con las pieles de éstos cubrir la desnudez del hombre. Este fue el primer sacrificio que se hizo en la tierra. Un animal inocente tiene que pagar por los delitos del pecador.

En la época de Abraham, quien, a pesar de su edad, Dios le prometió que le daría un hijo el cual llegó después de veinticinco años de esa promesa. Cuando Isaac tenía trece años de edad, Dios le dijo a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” (Génesis 22:2). Creo que esta fue una de las pruebas más difíciles para Abraham; el hijo de la promesa, quien, a través de él serían bendecidas todas las familias de la tierra, ahora el mismo padre tiene que sacrificar lo que él más ama.

Fue un recorrido de tres días hasta llegar al monte Moriah. Dice en Génesis 22, “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Abraham entendió que Dios le estaba pidiendo como ofrenda, lo que él mas amaba y lo hizo como un acto de adoración. “Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.” (Génesis 22:6). Creo que este es uno de los pasajes mas descriptivos de lo que fue para el Padre Dios, el haber ofrendado a Su único hijo por la redención de la raza humana. Fue el padre el que puso la leña o la cruz, sobre los hombros de su propio hijo. Pablo dijo: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” (1 Corintios 15:50).

Y el escritor a los Hebreos dijo: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo” (Hebreos 10:19). Solo el amor de ese padre permitió que todo esto fuera posible. Recordemos que: ”Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:20).