16 DE JUNIO · EL LENGUAJE DE LA FE

Desde el comienzo de la historia de la raza humana, la tendencia del ser humano ha sido la de desplazar a Dios de sus vidas. Y por más de que el ser humano trate de competir con Dios, nunca podrá lograr nada con ello. El patriarca Job dijo: “Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?” (Job. 9:4)

La torre de Babel, vendría a ser el símbolo del poder mundial, pues querían ejercer dominio sobre el mundo desde un mismo lugar; motivados por una obsesión soberbia, querían sentirse poderosos e independientes sin tener que recurrir a Dios. Mas, de la manera más sencilla el Señor les desbarató todos sus planes, simplemente les confundió las lenguas y por esta causa les aconteció lo que ellos no querían, el ser dispersos por toda la tierra. “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer” (Génesis 11:6).

Nada será imposible cuando se alcance unidad de trabajo, unidad de visión y unidad de lenguaje. Por causa de la motivación incorrecta y la actitud arrogante, la confusión de lenguas vino cuando construían la torre de Babel. Dios intervino trayendo diversidad de idiomas para que ellos no se entiendan ni se puedan comunicar. Somos conscientes de que estamos viviendo en los últimos días y Dios anhela impartir una unción de unidad a Su pueblo para que todos hablemos un mismo lenguaje: creemos que cuando los creyentes podamos alcanzar la unidad de visión en pro de la redención de las almas, y todos tengamos este mismo sentir, nada nos será imposible. Él desea llenarnos de Su compasión no sólo para alcanzar a los perdidos sino para retener el fruto y discipular cada vida que Él nos entrega.

“Todos éstos tienen un solo lenguaje.” El lenguaje que Dios quiere que tenga su pueblo, es el de la fe. Jesús dijo: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” (Mateo 13:31,32). Y luego añadió: “porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mateo 17:20,21).

Apreciado amigo le invito a que aprenda el lenguaje de la fe, que es lo único lo llevará a la vida eterna.