5 DE MAYO · EL FUNDAMENTO EFICAZ

Ser cristiano es un gran privilegio, pero este privilegio demanda responsabilidad de nuestra parte. Pues a través del apóstol Pablo el Señor nos invita a que nos edifiquemos y esto implica un esfuerzo de nuestra parte. El apóstol habla de Jesucristo como el fundamento de fundamentos; luego está el fundamento de la doctrina de los apóstoles y después el fundamento de los profetas, y esto tiene que ver con las enseñanzas del antiguo testamento.

Jesucristo es, sin lugar, a la piedra angular sobre la cual se erigen doce columnas, es decir, el fundamento apostólico que había sido profetizado en el Antiguo Testamento. Cuando Jesús escogió a Sus apóstoles, estos vinieron a ser el soporte que sostendría el peso de la iglesia a través de las épocas.

Los primeros tres años y medio que ellos pasaron con el Maestro, fueron de preparación, hasta el día de pentecostés, después de que se escogiera el remplazo del ministerio del cual cayó Judas el traidor.

Los apóstoles entendieron que el servir a Dios, es rescatar vidas de las garras de Satanás y trasladarlas al reino de la luz. Y en esas mismas pisadas debemos andar nosotros, usando todas nuestras fuerzas, todo nuestro conocimiento y toda nuestra sabiduría para rescatar las almas del infierno eterno.

Es muy importante reproducir esta visión en otros. Donde hay un liderazgo, debe haber un sucesor. El Señor Jesucristo sabiamente logró reproducir Su unción en doce hombres; y con esto aseguró que el Evangelio fuera extendido por los diferentes lugares del mundo, y que se conservara fielmente para las generaciones venideras. Jesucristo tuvo la visión de ganar las naciones para su reino, y la estrategia más sabia que pudo haber usado fue entrenar a un pequeño grupo de personas sencillas, pero moldeables, quienes luego con plena fidelidad expusieron sus vidas hasta la muerte, por llevar a cabo la misión que se les había confiado.

A través del profeta Habacuc el Señor dijo: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:2,3).

Dios le reveló al profeta Habacuc que para el tiempo del fin, el Señor revelaría una visión de gobierno, para que cada cristiano entienda que él mismo se puede convertir en un gran líder espiritual, donde podrá ser discipulado para luego poder discipular a otros.

Pablo dijo: “Siendo manifiesto que sois cartas de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3:3). Es deber del líder reproducir el carácter de Cristo en las vidas de sus discípulos, esta es la manera en que podremos establecer el Reino de Dios en esta tierra.