6 DE SEPTIEMBRE · ELEGIDOS PARA CONQUISTAR

¿Cuál era la visión de Jesús? Él no pretendió convertirse en un mártir, ni tener una multitud de seguidores, ni que el mundo le conociera como un gran maestro o estupendo líder religioso. Su visión iba más allá: redimir a la humanidad de una condenación segura. Aparte de Él no existía otra esperanza para el hombre, pero Jesús tuvo la visión de salvarnos pagando un precio elevado: por nosotros dejó su trono de gloria y esplendor, y se hizo hombre, vivió como hombre, y al morir en la cruz del calvario consumó su visión de salvación para todo aquel que creyera en Él.

Esta experiencia debe convertirse en una responsabilidad para nosotros, procurando compartir la visión de Jesús para que otros también sean salvos. Salomón dijo: “Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte” (Proverbios 24:11). Y Pablo dice que somos padres espirituales de aquellos que engendremos en el evangelio de Cristo, de ahí que todos debamos asumir el compromiso de reproducir la visión de Jesús en otros, ésta también es una muestra del liderazgo de éxito que se demanda en nuestros días.

El profeta Habacuc refiriéndose a la terquedad humana dijo: “y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?” (Habacuc 1:14). Al respecto el Señor le habla de la visión que Él tiene reservada para el tiempo del fin. “Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardaré, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:2-3). Dios se estaba refiriendo a una visión de gobierno; y todos sabemos que esa visión empezó con Jesús nuestro redentor, a quien le tomo tres años y medio formar el carácter de sus doce apóstoles, incluyendo a Matías quien fue el elegido para asumir el ministerio del que cayo Judas por causa de su rebelión. Desde un principio Dios estableció el modelo del Gobierno de los doce, y es a través de éste que se puede reproducir mucho mas fácil la obra del discipulado.

El Señor Jesús para escoger su equipo de doce, tuvo que pasar toda una noche en oración y antes de la traición él en oración le dice al Padre: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra”. (Juan 17:6). Luego añade: “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese”. (V. 12).