8 DE ABRIL · EL DIOS QUE SE HIZO HOMBRE

A muchas personas se les dificulta creer que el mismo autor de la vida se hubiese hecho hombre, en parte es comprensible porque sabemos que Dios es lo mas grande que existe. ¿Cómo puede aquel que creó los cielos, la tierra, los mares, las estrellas, poder habitar en el pequeño corazón del hombre?

No obstante, el apóstol Pablo lo presenta como un tema que no se debe prestar para discusión alguna. Y dice: “Dios fue manifestado en carne”, como lo dijo el apóstol Juan: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14). La mejor manera de saber que Jesús es Dios es atreverse a creer en Él, invitándole a que Él entre en nuestros corazones y que tome el control de nuestras vidas. Puedo testificarles que a los diez y ocho años de edad, me determiné a dar ese paso, con una sencilla oración: “Jesús no te conozco, pero si tú eres el Dios de la Biblia, quiero que hagas algo conmigo y me transformes, pero que sea ahora”.

Esa misma noche Él se reveló a mi vida de una manera sobrenatural, puedo testificar que inmediatamente nací de nuevo, y lo sé, porque empecé a amar aquello que antes aborrecía, como era la oración, y comencé a aborrecer aquello que antes amaba, el placer pecaminoso de este mundo y he visto cómo Su Espíritu me ha guiado en cada paso que he dado en esta vida.

Inspirado proféticamente Salomón dijo: “Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová. Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte” (Proverbios 8:35-36). Pablo en su carta a los Colosenses dijo: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” (Colosenses 1:15-17).

Jesús confundió a Sus adversarios al decir: “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” (Juan 8:58). Siempre Jesús habló de su naturaleza y origen; pero esto no era música agradable al oído de los rabinos, pues estos se sintieron intimidados por las palabras de gracia y sabiduría que salían de sus labios, y buscaban la forma de deshacerse de él. En la carta a los hebreos dice: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo” (Hebreos 10:5). Jesús sabía que el Padre le había preparado un cuerpo humano para que pudiese nacer como varón, para que se formarse como hombre y enfrentara las pruebas que tienen los seres humanos, y al mismo tiempo se mantuviera firme y victorioso.

Apreciado amigo, hoy me gustaría hacerle parte de esta invitación que hizo el apóstol Pablo a los atenienses: “Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27).