18 DE JUNIO · EL VERDADERO AMOR

En la ley era muy normal amar y aborrecer, pero el Señor Jesús nos dejó sólo un camino, el amor. Nos pide que amemos, que bendigamos y hagamos el bien, no solamente a los que nos tratan bien sino también a nuestros enemigos; pues el Señor no quiere que en el corazón retengamos sentimientos negativos hacia ninguna persona. entendiendo que las batallas mas fuertes se libran en el propio hogar.

Recordemos lo que el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).

Dios creó a la pareja para que tuvieran compañerismo, fue el motivo por el cual Dios le dio al hombre su respectiva compañera. Es por eso que la mayoría de las parejas cuando se conocen y comparten tiempo, sienten esa atracción que luego les lleva a decidir casarse. Porque quieren pasar el resto de la vida al lado de la persona con la que se identifican en todo y por lo tal desean levantar una descendencia que fortalecerá los vínculos del amor.

La plenitud de dicha, de paz, de la abundancia y grandeza de Dios fue extendida a la raza humana a través de la primera pareja. Si ésta hubiese acatado los principios preestablecidos por Dios no habría pasado por tantas dificultades como el dolor, la enfermedad, la miseria, las tristezas y desengaños.

Dios le había preparado cuidadosamente un lugar a esta pareja para morar con su descendencia. El Señor se encargó de tener en cuenta hasta el más mínimo detalle para que ellos fuesen eternamente felices. Sólo hubo un detalle en que Dios no quiso intervenir: la voluntad que le había entregado al ser humano.

Esto vendría a ser la herencia que les confiaba para que la administrasen como mejor les pareciera. Podemos afirmar que el principio fundamental de la felicidad conyugal quedó sujeto a la obediencia de la pareja a la Palabra de Dios. Aunque la pareja no sea experta en temas que tratan con la relación conyugal, las finanzas matrimoniales, la educación de los hijos, etc., por el simple hecho de obedecer lo que Dios dice, recibirán su guía para tener el mejor hogar del mundo, pues el principio de la sabiduría es el temor a Dios.

Es importante comprender la intención de Dios de redimir matrimonios y familias y restaurarlos a su plan original. Esto es esencial para que nuestro entendimiento se pueda ajustar al propósito divino, en cuanto a cómo vivir eficazmente dentro de las relaciones que Dios les ha ordenado a las familias.

Una buena relación de pareja le trae honra al hombre, dignifica a la mujer y les otorga seguridad a los hijos.