1 DE SEPTIEMBRE · JESÚS EL VERBO DE DIOS

Es importante que entendamos que nuestro Dios es trino; esto es: Dios es el Padre, es también el Espíritu Santo y es por supuesto el Hijo o el verbo de Dios. El libro de Génesis comienza diciendo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. (Génesis 1:1-3). Los tres siempre trabajan en completa armonía. Cuando la palabra y el Espíritu de Dios se juntaron, tuvo lugar la creación. el escritor a los Hebreos dijo: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.” (Hebreos 1:1,2).

Jesús es el Verbo de Dios encarnado; aquel que con Su palabra creo el sol, la luna, las estrellas y todo lo que existe en el universo. Ese verbo se paseó por la tierra de Israel, tanto que Su presencia intimidó a los demonios, acalló las olas del mar, enmudeció a los vientos, sanó a los enfermos, limpió a los leprosos y resucitó a los muertos. Ese mismo verbo, en un lenguaje sencillo, nos mostró el camino de la salvación. Y en la misma epístola el apóstol añade: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Hebreos 4:12)

1. ES VIVA – Tiene tanta vida la Palabra de Dios que el mismo Señor dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). También dijo a Sus discípulos, que no alcanzaban a comprender la profundidad de Sus palabras: “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

2. ES EFICAZ – Del griego energues, significa “operante o dinámica”. Es decir, que la Palabra va cargada de toda la energía divina y cumple el propósito para el cual Dios la ha enviado. “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).

3. ES CORTANTE – Más que una espada de dos filos (del griego makhaira). Es como el bisturí del cirujano operando, y está destinada a curar al amigo.