5 DE SEPTIEMBRE · EL TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

“Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”. (Juan 2:19). Jesús estaba haciendo referencia a lo que él sabía que los judíos harían con él, llevándolo a la crucifixión. y se refiere a su cuerpo como el templo. El apóstol Pablo escribió: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. (Efesios 2:20).

El Dr. Derek Prince comenta sobre el Espíritu Santo: “Jesús es Señor sobre la iglesia y el Espíritu Santo es Señor en la iglesia”, ya Jesús no está en la iglesia, el está sentado en los lugares celestiales a la diestra del Padre por eso él dijo: “No os dejaré huérfanos os daré otro consolador el Espíritu Santo” y desde ahí el que ha venido es el Espíritu Santo que es conocido como el Espíritu de Cristo.

El apóstol Pablo dijo: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo”. (1 Corintios 6:15). El que peca contra su propio cuerpo está pecando contra el templo del Espíritu de Dios. y en su carta a los efesios dijo: “… fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. (Efesios 1:13-14) Hay una herencia que nosotros vamos a obtener pero esa herencia la adquirimos cuando estemos en la gloria celestial, y para esto nos dio como arras al Espíritu Santo quien mora dentro de nosotros.

Mi hijo Matías me hizo una pregunta: “No entiendo papi porque Dios puede vivir en tu vida, en mi vida y en la de otros, eso yo no lo entiendo?” Le dije: “Matías, es como cuando uno va al mar y hay muchas personas en la playa, todos podemos tomar en nuestras manos y levantar el agua del mar y podemos decir, tengo el mar en mis manos, pero aunque todos tomemos parte de esa agua en nuestras manos el mar sigue siendo igual de grande, igual de poderoso. Así es cuando nosotros recibimos del Espíritu de Dios; Dios tiene tanta grandeza, tanta gloria de él que nos la da a nosotros y el Espíritu de Dios no se agota, él sigue siendo igual de grande, igual de Dios, igual de poderoso y el Señor nos dio las arras de su Espíritu Santo.”

Le dije a Matías: “Piensa en esto: Dios es más grande que los cielos, más profundo aún que los abismos, más ancho que los océanos, y siendo Dios tan grande al mismo tiempo se hizo tan pequeño que cabe en nuestro corazón, ese es nuestro Dios, el Dios más grande pero también un Dios que se amolda a estar en nuestro corazón y Dios nos dio estas arras; las arras del Espíritu Santo como arras de nuestra herencia.”