12 DE AGOSTO · EL REMEDIO PARA SANAR EL ALMA

El ser humano fue creado por Dios para habitar en comunidad, por tal motivo existe en él un deseo de ser aceptado en los diferentes círculos de la sociedad. Pero antes de nacer, muchas veces ya se encuentra ante una barrera infranqueable conocida como rechazo, lo cual es lo opuesto a la aceptación, que lleva a la incapacidad de relacionarse con otras personas, por sentirse anulado, excluido y no deseado. Así como el cuerpo físico recibe golpes y heridas, necesitando en muchos casos la ayuda médica, hay otra parte de nuestro ser que se llama alma, conformada por la mente, las emociones y la voluntad.

Una de las formas como puede ser más afectada es el rechazo. Así como se requiere de un antiséptico para contrarrestar la infección en las heridas físicas, se necesita el bálsamo del Espíritu para anular el rechazo. Si no se erradica de las vidas, crecerá cada vez más hasta debilitar la voluntad, y el siguiente paso será la destrucción. Matthew Henry, comentarista bíblico, dijo: “Cuando una persona posee una voluntad débil, no sabe ni puede soportar las dificultades y, lo que es más difícil, no admite ayuda”.

La Palabra de Dios enseña: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4). No venimos a este mundo como fruto del azar; existimos porque Dios así lo planeó. Antes de la creación, ya existíamos en Su mente y, antes de experimentar cualquier clase de rechazo, fuimos aceptados por Él, en Cristo. El salmista David escribió: “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmo 139:15-16).

Todo lo que somos se descubre ante los ojos de Dios. Él ve nuestro futuro tan claro como el presente, y es el único que puede comprender cuando hemos recibido heridas en el alma. Cualquiera haya sido la situación, si hubo alguna marca de rechazo, usted debe saber que, a través de la obra redentora de Cristo, ya fue aceptado por Dios. Como en la parábola del buen samaritano, note que Jesús deja a un lado Su lugar de privilegio y comodidad, para compadecerse de cada uno. Verterá el vino, una alegoría de lo que hizo Su Sangre por nosotros; así como el vino sirve de antiséptico para contrarrestar la enfermedad, también Su Sangre erradicará el rechazo de su vida.

Las heridas ocasionadas al alma van a un nivel más profundo que la mente y la memoria, se ubican en el subconsciente. La Sangre de Jesús es tan poderosa que puede llegar a cada lugar afectado, dando completa sanidad.