JUNIO 22 · EL REINO DE DIOS Y LA PREDICACIÓN

Pablo sabía que cuando la gente lograra captar el evangelio, sus ojos espirituales serían abiertos, y no iban a desear más las tinieblas, sino que una vez que recibieran la luz, ya no volverían atrás. Es como cuando alguien ha sido ciego y recibe el milagro de la vista, ya no desea más la oscuridad sino que se aferra al precioso regalo de la visión.

“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23). Mateo amplía el modo con el que Jesús se esforzó por establecer el Reino de Dios:

 

  • Enseñando en las sinagogas.
  • Predicando el evangelio.
  • Sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

El Señor sabía que para poder dar a conocer el evangelio debía predicarlo. Creo que en la actualidad tenemos la misma responsabilidad del Señor en aquellos días, de predicar el evangelio del Reino de Dios. Y para ello, es tan importante utilizar todos los medios de comunicación que la tecnología pone a nuestra disposición, a fin de presentar de una manera eficaz el evangelio que dará vida al mundo entero.

“Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa” (Marcos 3:27). Jesús también vino a deshacer las obras del adversario y la mejor forma de hacerlo es atando al hombre fuerte, esto es, a Satanás, quien por siglos ha manejado a la raza humana a su antojo. Con la venida de Jesús a este mundo, y Su triunfo en la Cruz del Calvario, toda fortaleza en la cual el adversario confiaba fue completamente derribada. Con Su Sangre, Cristo pagó un alto precio por la redención del hombre. El apóstol Pablo dijo: “