22 DE AGOSTO · EL PRINCIPIO DE LA REPRODUCCIÓN

Aquellos que Jesús escogió como Sus discípulos no eran los más brillantes. El Señor eligió gente sencilla pero moldeable y, aun así, tuvo momentos de confrontación con algunos. Ellos pudieron conocer al Padre Celestial a través de Jesús y estuvieron dispuestos a dejarse moldear por Él.

Jesús se enfocó en Sus doce, invirtió tiempo en ellos. No pasó con las multitudes los mejores años de su vida, porque este contacto fue esporádico; un día estaba con un grupo, al otro con una población diferente. El único grupo que Jesús no cambió fue el grupo de doce. Salomón dijo: “Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse” (Eclesiastés 1:15).

Cuando un cohete se lanza al espacio, si tiene una leve inclinación, cuanto más avance, más distante estará del objetivo. Igualmente, quienes se determinen por Jesús deben seguir cuidadosamente Su camino y no desviarse, pues al apartarse y regresar a Él observarán cuánto han perdido. Desde el primer momento deben determinarse a pisar en la huella que Él dejó marcada.

Pedro dijo que Cristo nos dio ejemplo para que nosotros sigamos Sus pisadas (1 Pedro. 2:21). Y Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). ¿Qué es lo completo? Doce; piense en un reloj de once números, está incompleto, si no hay doce números no se puede contar. Un día tiene doce horas. Jesús lo dijo: “¿No tiene el día doce horas?” (Juan 11:9). Si un líder no tiene doce discípulos, está incompleto. Y lo incompleto no se puede contar. Creo que el mayor desafío de cada creyente es conformar su equipo de doce discípulos. De esta manera, sus oraciones van a ser direccionadas a la conformación de ese equipo.

Entendiendo que al que pide se le dará, y el que los busca los hallará (Mateo 7:7). Aunque lideramos multitudes, el éxito no se debe a nuestra capacidad, sino que es por la habilidad que Dios nos dio de enfocarnos en los doce, pues de esto depende todo. Si usted va a edificar una casa, requiere fundamentos; por eso el Señor dice que nos enfoquemos, que entremos por la puerta estrecha, que dejemos a un lado todo lo demás. Jesús lo hizo así.

Él dejó a un lado todo, Su gloria, Su grandeza, Su deidad para venir a vivir en medio de nosotros. Se hizo hombre para enfocarse en doce y pasó la mayor parte de Su vida ministerial con Sus doce, en ellos invirtió aproximadamente el setenta por ciento de Su tiempo.

El Apóstol Pablo expresó: “Sed imitador de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1), debemos entender que el primer contacto que tienen aquellos que son nuestros discípulos, no es con el Señor, sino con nosotros, pues lo que ellos conocen de Dios, es porque nosotros se lo hemos enseñado. El discípulo no puede ver a Dios, ese Dios invisible lo verán a través de nuestras vidas.