31 DE AGOSTO · EL PRINCIPIO DE LA PROSPERIDAD

Por lo general el ser humano anhela tener todo lo que necesita, pero algunos no alcanzan a entender que ese fue el sentir en el corazón de Dios desde antes de la creación del hombre.

Al Señor le tomó cinco días de la creación preparar con lujo de detalles todo lo que el hombre necesitaba para que este no tuviese falta de ningún bien, Dios fue tan generoso con el hombre que en la misma creación preparó la provisión para las generaciones venideras, de tal modo que en el planeta tierra hay suficientes recursos naturales para que cada persona pueda vivir como un rey.

Pablo le recomienda a Timoteo que les aconseje a los ricos de este mundo que no pongan su confianza no en las riquezas, las cuales son inciertas sino en el Dios vivo que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos, esto está en 1 Timoteo 6.17.

Las verdaderas riquezas están en Dios, no en los bienes materiales pues todas las cosas con el uso se acaban, pero el Dios nuestro permanece para siempre. El sabio Salomón dijo, “Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto” (Proverbios. 3.9 – 10).

Abel Ofreció a Dios y el ofrecer es un acto de nuestra voluntad, a través de ella expresamos el aprecio que tenemos por la persona a quien le ofrendamos, un gran ejemplo al respecto, lo podemos ver con los niños, cuando ellos tienen algo que aprecian les cuesta compartirlo con otros, ellos están en la edad en que el mundo gira alrededor de ellos, mas cuando han logrado atravesar esa etapa de sus vidas y han madurado, les es mas fácil compartir. Dios se agradó tanto de Abel, porque al igual que un niño que ama lo que tiene, Él voluntariamente se lo ofreció a Dios.

Más excelente fue Abel pues no solo dio una buena ofrenda sino que buscó cual sería la mejor de todas las ofrendas, porque él entendió que lo mejor lo debería dar para Dios; una ofrenda excelente, por lo general tiene un costo, entre mejor sea la ofrenda mayor será el costo. El Señor dijo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30).

El sacrificio fue algo que Abel entendió pues la ofrenda correcta implicaba sacrificio, aunque él hubiese preferido darse a sí mismo a Dios, él busco un sustituto y escogió lo mejor del rebaño para que representara su entrega total ante Dios. Dios prueba la fidelidad del corazón en lo que el hombre le ofrenda.