26 DE JULIO · EL PRECIO DE NUESTRA REDENCIÓN

Para Dios el valor de cada alma es incalculable, esto lo demostró al entregar a Su propio Hijo por nosotros. El Apóstol Pedro dijo: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” esto está en 1 Pedro 1:18-19.

Jesús pagó el precio más alto que ningún otro ha podido lograr por nuestra redención, Él era consciente de que si no la llevaba a cabo, no habría una segunda oportunidad de salvación para Su pueblo. Los sacrificios practicados constantemente por Israel no eran suficientes para borrar los pecados cometidos y por eso el Padre tuvo que permitir que Jesús viniera a este mundo y se convirtiera en Cordero de expiación. La Cruz del Calvario era el único sacrificio viable para exonerarnos del pecado de nuestros corazones y liberarnos.

La voluntad del Padre era que Jesús redimiera a la humanidad, razón por la cual preparó un cuerpo humano para que Su Hijo se encarnara en él presentándose como sacrificio expiatorio, agradable y acepto ante Dios, podemos ver esto en Colosenses 2.14 donde escrito está: “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.” Gracias a ello, el Señor despojó a los principados y a las potestades demoníacas, exhibiéndolos públicamente y triunfando sobre ellos, el Señor cambió la maldición, la hizo a un lado haciendo que ésta perdiera todo su poder sobre los creyentes y a cambio nos dio Su bendición, que es la misma bendición que Dios dio a Abraham y a su descendencia la cual ahora por la fe en Jesús, podemos recibir y hacer parte de nuestra vida.

En Marcos 8.36 dice “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”, para Dios el valor de cada alma es incalculable, por tal motivo demostró su amor al entregar a Su único Hijo por nosotros, el Apóstol Pedro dijo: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”, esto está en 1 Pedro 1:18-19.

Esta revelación corre el velo y muestra el corazón amoroso de nuestro redentor, Hebreos 10.5 -7 dice, “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.”, querido amigo, lo invito a que entregue complemente su voluntad a Dios para que muchos puedan conocer lo que Jesús hizo también hizo por ellos.